Dormir contigo…

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Anoche fue noche algo diferente, por primera vez dormí a su lado, por primera vez sentí sus brazos rodeándome y sus manos enlazadas a la mías. Poco a poco vi como el sueño le iba ganando y como sus hermosos ojos se iban cerrando lentamente, pude notar los latidos de su corazón en mi pecho, su respiración tranquila cerca de mis labios, pude sentirlo tan cerca de mí, con tanta paz, con esa tranquilidad que te da el dormir al lado de la persona a quien quieres.

Me hubiera encantado que esas horas en que pude tener su cuerpo cálido a mi lado, fueran eternas; que ese instante en que le tuve tan mío se detuviera, y así olvidar la realidad que nos esperaba al despertar.

Durante algunos momentos tuve la tentación de acariciar su rostro y tan sólo lo pude rozar con las yemas de mis dedos para no despertarlo. Poco después el sueño también llegó a mí y así durmiendo abrazados, fue pasando la mejor de mis noches. Después de un tiempo, acerco mis labios a los suyos y logro besarlo, apenas estaba rozando sus labios cuando despertó un tanto desconcertado, pero a penas me vio su lado, sonrió con esos lindos labios que nunca me cansaré de besar.

En tan sólo un par de horas se acerca de nuevo la noche, lamentablemente hoy no estará conmigo, ésta noche estaré sola en mi cama recordando lo que fue dormir a su lado, recordando lo que sentí al tener mi cara sobre su pecho, con nuestras piernas entre lazadas, confundiendo nuestros latidos y nuestras respiraciones. Hoy dormiré con ilusión del día que vuelva a despertar con el calor de sus besos.

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Fuiste la forma más triste y bonita que tuvo la vida de decirme que no se puede tenerlo todo…

9f9ddeec98a8f3e551c168ea32032087Hoy, hace 7 meses que escribí mi último post. Ahora que lo escribo es cuando me doy cuenta de la cantidad de tiempo que ha pasado, el motivo de mi ausencia, entre otras cosas ha sido el conflicto de sentimientos que han estado en mí desde hace ya casi un año.

En varias ocasiones he querido tomar mi computadora y tratar de escribir lo que en ese momento estaba sintiendo, sin embargo, en cada una de esas ocasiones ha venido a mí un bloqueo y termino borrando lo que haya podido escribir. A veces mis escritos comienzan con palabras de amor y otras, con algunas palabras algo tristes, pero siempre con palabras inspiradas en una sola persona, en aquél hombre que desde hace casi dos años me ha dado los mejores momentos, y claro, algunas lágrimas.

Para él, el tiempo nunca sido importante pero para mí es inevitable no pensar en ello. No puedo dejar de pensar que en unos días se cumple un año de esa despedida en la que ambos creímos que nuestros caminos se iban a separar, y por varios meses eso fue así, pero a un año de distancia me doy cuenta de que eso no es del todo cierto. He tenido la suerte de encontrarme con él unas cuantas veces, y está de más decir que pese a que fueron pocas horas, han sido horas en las que me he sentido plena, en las que he sido tan cual como soy, donde puedo mostrar mi lado más cariñoso, donde me sentía querida, lo cual es algo que no que no puedo decir con frecuencia.

No sé cuándo sea la próxima vez, ni siquiera sé si llegará esa próxima vez, por ese motivo siempre he intentado darle mejor de mí, y sé, por sus palabras, que lo he hecho.

Durante todo este tiempo la gente me ha dicho que lo supere, que salga con alguien más ¿Con quién? No ha llegado a mi vida nadie por quien valga la pena arriesgare, también dicen que lo olvide, pero ¿Cómo hacerlo? Para ellos es fácil decirlo porque no fueron quienes se enamoraron de esa hermosa sonrisa y de la forma en él se comportaba a mi lado. Quizá el tiempo haga que este sentimiento pase, o quizá no, sólo he tenido que aprender a vivir sin su presencia en mi vida, y sólo en mi corazón.

Y aquí sigo, igual de loca que hace dos años pero feliz de haberme enamorado de la persona de quien prometí no enamorarme.

130 días sin su sonrisa reflejada en mis ojos…

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130 días sin su sonrisa reflejada en mis ojos… Es tan sencillo decir la cantidad de días que han transcurrido desde aquella despedida en la madrugada del 10 de Agosto, pero tan complicado seguir una vida sin poder ver esos hermosos ojos brillar.

Fueron 130 días en los que cada detalle, que para otros eran algo insignificante, para mí eran la mejor manera de recordarlo; palabras, acciones, canciones, hasta el hecho de respirar traían a mí su recuerdo. Él es de esos hombres imposibles de olvidar, de los que quedas enamorada desde el primer instante en el que te cruzas con sus ojos; él sabe cómo conquistarte con tan sólo una sonrisa y sabe hacerte temblar con el simple roce de sus manos sobre las tuyas. El hecho de que sea tan perfecto ante tus ojos, hace imposible poder sonreír cuando no está a tu lado. Esos 130 días que pasé sin su compañía, sin las largas conversaciones, sin los “te quiero” que susurrábamos al estar juntos, sin sus miradas coquetas, sin tener a quien contarle como estuvo mi día, mis alegrías y problemas, sin el amigo que también para mí representaba, sin sus besos, sin sus caricias, sin esas noches tan especiales en las que no me provocaba más que sonrisas; pasar 130 días sin él fueron los días más melancólicos, largos y complejos que pude tener.

Todo mundo decía que no regresaría, incluso yo lo llegué a pensar, pero dentro de mí, siempre hubo esa esperanza, esa vocecita que me decía “Regresará y de nuevo volverás a sentir su calor”. Esa mínima esperanza fue lo que me ayudó a continuar, esperando el día en que reaparecería en mi vida y sonreír como sólo con él lo había hecho. Juré que volvería, que algo tan bonito no podía terminar para siempre.

Y así fue, después de tanta espera por fin regresó a mi lado. De nuevo supe lo que era ser feliz en compañía de alguien más, tuve de nuevo esas mariposas en el estómago al tener sus manos acariciando mi rostro, volví a sonreír sin un motivo aparente, cuando en realidad mi más grande motivo para sonreír era él.

Al estar junto a él fue como si el tiempo no hubiera pasado, fue darme cuenta que lo seguía queriendo con la misma intensidad con la lo que quise todos esos meses que compartimos. Aproveché al máximo ese instante entre sus brazos, quería que su esencia quedara tan impregnada en mí, para que el tiempo que pase hasta nuestro próximo encuentro, hiciera la espera un poco más ligera.

Sé que por situaciones de la vida, no podremos estar tan juntos como lo deseamos; sé que es un alma libre que va y regresa a su conveniencia y que no será mío para siempre, pero también sé que mientras mi corazón tenga vida lo seguiré esperando, esperando esos breves instantes en los que me hace feliz.

Sé que un día leerás esto, y quiero que de nuevo sepas lo que tanto te he dicho… Te quiero, te quiero aunque no deba hacerlo, aunque de mis labios no desees escuchar esas palabras. Debes saber que en mí tienes a una mujer que te quiere, y que te está esperando; una mujer para la cual tú eres lo más hermoso que había podido tener. Nuestra historia comenzó a finales del 2015, se consolidó en este 2016 y mi deseo es que para el año que está por comenzar sigas presente en mi vida, dándome ese toque de travesura y felicidad; que sigas siendo quien mueve mi rutina y quien me hace despertar con el deseo de no besar otros labios que no sean los tuyos.

 

Cuando sepas de mí…

maxresdefaultCuando sepas de mí, tú disimula…
 
No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habriamos sido de no ser por los dos.
 
Primero, porque no te creerían… pensarán que exajeras, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad, ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
 
Cuando sepas de mi, tú calla y sonríe…
 
Jamás preguntes qué tal?, si me fue mal… ya se ocuparán de que te llegue, y con todo lujo de detalles, ya verás… Poco a poco irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la unica playa del mundo, sobre la que ya nunca más saldrá el sol.
 
Y si me fue bien… tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes, intentarán ensombrecer tu alegria echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal. Qué sabrán ellos de tu alegría? yo que la he tenido entre mis manos, y que la pude tutear, como quien tutea a la felicidad… pero ellos? no…
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí… nadie puede ni debe, házme caso.
 
Sentirás el dolor de esa ecuación que creíamos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final, sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación, sentirás un que hubiera pasado si… y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos, un algo tan grande, como el vacío que dejamos al volver a ser dos, un algo tan pequeño, como el espacio que un si le acaba siempre cediendo a un no.
 
Pero tu aguanta, resiste, házte el favor, háznoslo a los dos… Que no se te note, que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
 
Eso si, cuando sepas de mí… intenta no dar portazo a mis recuerdos, piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años, vagando y mendigando por ahí… abrazándose a cualquier excusa para pronunciarse, a la espera de que alguien los cogiese, los esuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fué. Son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta en manos de otro paladar exquisito. Dales cobijo, préstales algo, cualquier cosa, aunque solo sea tu atención… porque si algun día sabes de mí, eso significará muchas cosas….
 
La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tal lejos de ti como yo quería.
 
La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos felices, si felices…
 
La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad.
 
Y la cuarta, por hacer la lista finita, que cualquier resta, es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
 
Nada de esto debería turbar o alterar tu existencia, el día que sepas de mí, nada de esto debería dejarte mal, piensa que tú y yo pudimos con todo, piensa que todo se pudo, y todo se tuvo hasta el final.
 
A partir de ahora tú tranquilo que yo estaré bien, me conformo con que algun día sepas de mí, me conformo con que algun día vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algun día mi nombre volverá a rozar tus oídos, a entornar tus labios, esos que ahora abres ante cualquiera que te cuente cosas sobre mí..
 
Por eso, cuando sepas de mí… no seas tonto y disimula, haz ver que me olvidas, y me acabarás olvidando, de verdad.
Cuando sepas de mi (Escrito de Risto Mejide)

Que dure un susurro… pero que sea contigo.

largeHay historias que terminan tan inesperadamente como alguna vez comenzaron… Siempre dicen que no importa el tiempo que dure una relación, días, meses, años o una vida entera; que lo único que importa es la experiencia y la felicidad que ésta relación te haya dejado.

Es tan fácil decirlo cuando no eres tú quien pasa por ese momento, ese momento en el que debes terminar una de las historias más bonitas que te has permitido vivir. Has pasado por tantas relaciones sin importancia, que cuando a tu vida llega una persona que te hace sentir un cariño tan natural y especial, te niegas a creer que algo así pueda estar pasándote a ti. Al principio te niegas a disfrutarlo y crees que esa historia que están comenzando será una aventura más, pero al pasar de los días, entre pláticas, besos y miradas, te vas dando cuenta que aquella promesa que hiciste de no enamorarte, no has podido cumplirla. Porque sin darte cuenta en que momento pasó, te enamoraste de ese hombre que el destino puso en tu camino para darte la oportunidad de amar sin importar todo aquello que tanto estuvo en su contra.

Pasaron meses que aunque no fueron perfectos, te hicieron feliz. Cada mensaje de “Buenos Días” te hacían sonreír e imaginar el día en que por fin pudieras amanecer a su lado. Las llamadas por las noches te dejaban soñando con él, pero al mismo tiempo te hacían recordar que a pesar de quererlo tanto, no podías llamarlo “tuyo”.

Los encuentros eran tan escasos pero tan inolvidables, esas horas que pasaban juntos hacían que todo a su alrededor desapareciera, eran sólo dos corazones volviéndose uno. A la distancia te das cuenta de que los “Te quiero” pronunciados que creían habían sido demasiados, fueron en realidad tan pocos; que los besos con los que él decía se le cansaban los labios, eran nada en comparación de los besos que quedaron pendientes.

Esa linda historia que te hizo pensar en un futuro con ese hombre, que hizo que lucharas contra tu familia que se oponía a verlos juntos, que logró que te olvidaras de la distancia que los separaba, de las jornadas de trabajo imposibles de terminar y sobre todo, que hizo que por momentos creyeras que serías la única persona en su vida.

Sin embargo, bien dicen que lo bueno dura poco y esta historia sin duda, lo confirma. Cuando comienza algo sabes que tarde o temprano terminará, pero tratas de no pensar en ese día final, y crees que ese final será dentro de mucho tiempo o si la suerte los acompaña, no terminará nunca.

Y es en ese último día en donde por desgracia te das cuenta una vez más, de que las historias con final feliz no existen para ti.

En esa última madrugada juntos hay despedidas, se dicen los últimos “Te quiero”, se mandan los últimos besos. Tantos “Te extrañaré” que se dijeron, y siempre con la esperanza de volverse a ver algún día. Nos queda la ilusión de volver a crear nuevos recuerdos juntos, de ver nuestras sonrisas después de un beso, de volver a pasar esas maravillosas horas recostados uno al lado del otro.

Fue una historia corta pero no por eso menos importante, lo que comenzó como una aventura se convirtió en la mejor de mis aventuras y sin duda, en un bonito amor. Lo recordaré como el mejor que regalo que me pudo dar este año y la vida, recordaré siempre sus sonrisas y miradas coquetas con las que me conquistó. Lo recordaré cada que escuche esa canción que me dedicó y que define el cómo comenzó nuestra historia; Lo recordaré esperando algún día estar de nuevo a su lado.

Yo antes de ti…

portada-yo-antesCómo era mi vida antes de ti? La respuesta se resume en una sola palabra “Aburrida”

Si, así era mi vida antes de ti. Todos los días me levantaba en automático para ir a trabajar y después, ir a mi única distracción, el ejercicio. Los días pasaban tranquilos, sin emociones fuertes, una simple rutina de vida era lo que yo tenía; salía con amigos de aquí y de allá, citas informales y sin futuro. De lo único de lo que me servían esas salidas era para pasar el rato pero en realidad nunca me dejaron nada más. Las canciones o películas cursis no provocaban el más mínimo sentimiento en mí, ni de desamor y mucho menos de amor.

Mis días pasaban sin querer a alguien, sin desear los besos y caricias de nadie; sin dedicar mis pensamientos ni mis palabras, sin sonreír al ver la sonrisa de la otra persona… simplemente mis días pasaban, hasta aquél día en el que casualmente te encontré en mi camino.

A partir de ese día tu rostro se convirtió en lo único en lo que deseaba ver cada mañana al despertar, tu sonrisa hizo que mis ojos se iluminaran, y tu mirada logró provocar lo que hace tiempo nadie provocaba, un inmenso querer por el dueño de esos hermosos ojos oscuros.

Después de ti… después de conocerte eres con quien deseo estar todos los días. Ahora las canciones tienen sentido para mí, me emocionan las cursilerías románticas que pasan en la televisión. Me emociono con tan sólo ver tus mensajes, le sonrío al celular al ver cuando me escribes un “Te quiero”; todo el tiempo te tengo presente en mis pensamientos, cuento los días para verte, tengo por fin a quién extrañar por las noches, a quien besar a cada oportunidad y por quien llorar cuando por cosas de la vida no podemos estar juntos. Después de conocerte tengo más motivos para sonreír, para estar feliz, ahora tengo por quien pelear con mis papás, a quien defender cuando alguien opina mal de él; después de ti tengo a quien dedicarle un sincero “Te quiero”. Después de ti, para mis ojos, no hay nadie más que tú.

Susurros de un “Te quiero”

YpF5XGd_xaQTe quiero cuando me das esa mirada que me intriga, con esos ojos en los que quisiera reflejarme a cada momento.

Te quiero cuando al sonreírme, aparecen en tu rostro esos hoyuelos y se iluminan mis ojos.

Te quiero cuando mis dedos se entrelazan con tu cabello mientras me besas.

Te quiero cuando escucho tu voz diciéndome lo mucho que te gusto, y tus mil maneras de referirte a mí, desde las palabras más tiernas, hasta las más increíbles.

Te quiero cundo tus labios recorren cada milímetro de mi piel, cuando tus besos me dan el aliento que robas al hacerme tocar el cielo con tus manos en mí.

Te quiero cuando con tus palabras me haces sentir que tú también me quieres.

Te quiero cuando tus suaves manos acarician mi rostro con ternura, pero al mismo tiempo me dan las caricias más intensas.

Te quiero cuando mis locuras provocan tu risa.

Te quiero cuando después de hacer el amor, puedo quedar recostada sobre tu pecho.

Te quiero cuando al oído me susurras… “Te quiero”